domingo, 16 de mayo de 2010

Reflexionando sobre los impactos de la educación permanente en Ecuador


Invitado por la Facultad de Ciencias Administrativas y Contables de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), participé en la III Semana Internacional de Administración 2010 los días martes 27 y miércoles 28 de abril en Quito.
En el marco de dicho evento invitado por la Ing. Paulina Cadena Vinuezavas Decana de la Facultad, reflexioné sobre dos de las expresiones de la educación permanente como son los postgrados y la educación continua. Ambos son parte de complejas dinámicas asociadas a la expansión del conocimiento y la necesidad de actualizar las competencias. Ambas son nuevas dimensiones educativas que se están conformando a escala global, ambas tienen nuevas reglas de oferta y demanda, nuevas formas de evaluación y ambas a la vez necesitan políticas de estímulo en la región y sistemas de regulación y evaluación.
Son las expresiones contemporáneas de la formación de capital humano especializado y actualizado. Es interesante analizar como el capital humano, como todo capital, sufre un proceso de depreciación, asociado a la edad de las personas y al propio valor tiempo de los conocimientos, que en los últimos años se ha visto expandido. En este sentido, la expansión, renovación y obsolescencia del conocimiento, implica a la vez en las personas portadoras de ese capital, una caída de la productividad que derivará a su vez en una presión a la baja de los salarios. Tal escenario fija los contextos de la educación permanente y el rol de los estudios de postgrados y de la educación continua como determinantes de los incrementos de productividad y de salarios de las personas. Esa realidad de la depreciación se hace más fuerte con la expansión del conocimiento. La expansión del conocimiento y los tiempos de obsolescencia ha dado lugar al nacimiento de la educación continua como modalidad educativa. Es parte del concepto de educación permanente, y se expresa en procesos educativos de actualización de competencias articulados a los cambios en los saberes y el trabajo. Ella sin embargo, no se desarrolla sólo al interior de las estructuras universitarias sino que ha permitido la irrupción de nuevos proveedores educativos poseedores de nuevos saberes o que están en las fronteras cada vez más diversificadas del conocimiento. Esta dinámica se tiende a estructurar en los campos de la especialización y en la formación de postgrados, y en general asume dos formas: ruptura o profundización del paradigma, según como se produzca el proceso de creación y renovación del conocimiento. Una parte de la reflexión es que la expansión, renovación y obsolescencia da lugar a la educación continua y esta se expresa en la recertificación de competencias profesionales

Más allá de la reflexión, el Seminario fue una buena ocasión para conocer la PUCE, la primera universidad privada de Ecuador y una de las 11 universidades que fueron acreditadas en la categoría A por el CONEA, y ver al tiempo como se está consolidando en toda la región el enfoque por competencias, las pasantías, una cada vez más estrecha asociación con las demandas profesionales y la internacionalización de programas y contenidos. La Facultad de la PUCE es una buena expresión de esos procesos.

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