viernes, 25 de junio de 2010

Presentación del Rector Miguel Escala del libro de "Paradigmas emergentes, competencias profesionales y nuevos modelos educativos en América Latina"


En la foto, Winter (Presidente Asociación Dominicana de Universidades), Escala (Rector INTEC), Reyna (Ex-Rector UASD, Asesor presidencial para Educación Superior; Aybar (Rector UNICARIBE); Rodriguez (Presidente Asamblea Nacional de Rectores del Perú y Rector de la Universidad Ricardo Palma; Rama; Cordera (Secretario General de la Union de Universidades de América Latina), Rector universidad dominicana, Medina (Secretario General del Consejo Superior Universitario de Centro América)

Rama, Claudio (2010). Paradigmas emergentes, competencias profesionales y nuevos modelos universitarios en América Latina. Santo Domingo: Universidad del Caribe presentados por Miguel J. Escala (PhD) Rector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), República Dominicana

Agradezco la invitación del Dr. José Andrés Sánchez, de la UDUAL, y del Dr. Claudio Rama para participar esta noche en la puesta en circulación de una nueva obra del amigo Claudio. Parece que nos tendremos que acostumbrar a reunirnos periódicamente para recibir un nuevo aporte bibliográfico de la autoría de Claudio Rama. A él, nuestras más sinceras felicitaciones y nuestro agradecimiento. A la Universidad del Caribe, también nuestras felicitaciones por auspiciar la publicación de esta obra.

Antes de comentar la obra que nos ocupa, quisiera resaltar la capacidad de Claudio Rama de observar, identificar y documentar diversos componentes de la educación superior en América Latina y el Caribe. Es verdad que Claudio ocupó una posición que le facilitó conocer ese mundo de la educación superior. Como Director del IESALC, no solamente visitó toda la geografía latinoamericana y caribeña, sino que conoció cientos de universidades y académicos de la región. Promovió la elaboración de una inmensidad de estudios sobre ese mundo universitario, y estoy seguro que se leyó todos y cada uno de los informes que el IESALC auspiciaba y publicaba. Sin dudas, oportunidad de privilegio, pero con el gran mérito de la inteligencia despierta y la capacidad de poder organizar las experiencias, de analizarlas, y de querer comunicar sus hallazgos. Claudio se ha convertido en un gran estudioso de la educación superior latinoamericana y caribeña, en un formador de líderes universitarios, y en un asesor de modernización de nuestras instituciones.

Siempre he admirado a Piaget por la capacidad de construir una teoría del desarrollo y del aprendizaje fundamentado en la observación inteligente despierta y en la capacidad de organizar y sistematizar sus observaciones. Otros podemos ver las mismas cosas, y no le sacamos el jugo a la misma observación. Claudio, observador privilegiado, testigo de lujo, y actor destacado de muchas transformaciones de la educación superior, ha sido capaz de organizar sus vivencias, de sistematizar su mundo observado y de intentar descubrir más allá de lo que otros podemos ver. Eso representa un gran aporte. Es preciso destacar esa capacidad de Claudio y el aporte que su observación sistemática e inteligentemente procesada nos ofrece tanto a estudiosos de la educación superior, a gestores, al igual que a aquellos llamados a generar, aprobar e implementar políticas públicas que orienten las transformaciones que surgen en el mismo corazón de la Académica latinoamericana y caribeña.

Para fines de comentar su obra voy a dividir mi presentación en tres momentos. Primero quiero manifestar mi opinión del título. La obra apunta más a identificar un paradigma que emerge, el de la complejidad, que a varios paradigmas. El singular prevalece en la introducción y en las conclusiones. Por otra parte, los nuevos modelos universitarios, o el nuevo modelo universitario ligado al paradigma que trata de identificar, no está ligado exclusivamente al concepto de “competencias profesionales”. Ese es uno de los diez componentes del nuevo modelo, de la formación de profesionales, casi de un nuevo modelo neonapoleónico que Claudio nos identifica. No hay razón para exaltar un componente ¿pilar?) sobre los otros nueve. Entender lo que puede ser considerada una primera crítica, es entender el libro y los propósitos de su autor. A la vez, requisito para enmarcar nuestros comentarios. Este aporte de Claudio refleja un excelente intento de identificar en diferentes prácticas que caracterizan la educación superior latinoamericana y caribeña de hoy en lo que concierne a la formación de los profesionales que demandan nuestras sociedades, los pilares de un nuevo modelo, de dimensiones paradigmáticas. Para Claudio no es simplemente un agregado de nuevas tendencias, es el surgimiento de un nuevo paradigma.

Luego de este comentario inicial sobre el título que me sirve para compartir mi comprensión de los propósitos del libro, me quedan dos momentos. Como segundo momento quiero resaltar el trabajo de identificación de lo que Claudio llama “los nuevos pilares de la educación universitaria asociados a nuevas exigencias de mercados laborales modernizados, a políticas públicas orientadas a la calidad…”. Al final comentaremos el intento de conceptualización de esos “pilares” como definitorios de un nuevo paradigma o nuevo modelo.

¿Cuáles son esos pilares? Aunque en varios lugares se enumeran, y se contraponen con las características o prácticas anteriores, es en el Esquema No. 1 de la Introducción que Claudio identifica más claramente los diez pilares:

1. Currículo por competencias transversales
2. Estándares mínimos
3. Sistemas de créditos
4. Flexibilidad curricular
5. Postgrados y dimensiones educativas
6. Evaluación y acreditación
7. Virtualización educativa
8. Pasantía estudiantil y práctica profesional
9. Licenciamiento profesional
10. Recertificación de competencias

Claudio, en cierta medida selecciona entre las tendencias que nos identificó en su libro anterior, aquellas más ligadas a la formación de profesionales y las completa con nuevas tendencias relevantes. Si no privilegia un modelo napoleónico reformado, por lo menos se focaliza en “pilares” casi todo directamente vinculados al mismo. Es claro que en su labor científica de acercamiento al fenómeno que estudia, la universidad, aísla una de sus funciones tradicionales y la analiza a partir de prácticas nuevas o renovadas, todas innovadoras, aunque no necesariamente originales.

Los diversos “pilares” analizados en los capítulos del libro se caracterizan por una riqueza actualizada de contenidos, y eso convierte al libro en una referencia obligatoria y útil para profundizar en cada uno de ellos, y conocer en muchos las diversas regulaciones o diversos enfoques que se manejan en los diferentes países de la región. Los temas de aseguramiento externo de la calidad vía la acreditación o el licenciamiento, la definición de competencias profesionales, la participación en pasantías, los postgrados y otros son tratados, reiteramos, para que sean capítulos de lectura obligatoria para conocer la multiplicidad de esfuerzos y también la coincidencia de los mismos.

La interesante recopilación de prácticas en sus similitudes y diferencias para cada uno de los pilares, está acompañada por análisis complementarios y enriquecen la presentación. Comparto, sin embargo, la observación de la ausencia de una presentación completa de los esfuerzos de acreditaciones de programas académicos sobre todo aquellos ligados o controlados por las profesiones. El caso de la acreditación de los programas de ingenierías y los pasos de varias acreditadoras regionales para participar como miembros en entidades internacionales que marcan pautas hubiese completado el panorama. Los casos de otras profesiones, por igual hubiera sido interesante encontrarlos. Eso hubiera contribuido a sostener su posición de que hay prácticas que apuntan hacia “cierta pérdida de los poderes de la Universidad….”, lo que en cierta medida sirve para resaltar la creciente influencia extra institucional en las decisiones curriculares.

Por otra parte, me hubiera gustado encontrar en la obra una identificación de las prácticas originadas en la región o aquellas transportadas, transferidas o importadas de otras regiones. La elección de focalizarse en la formación de profesionales y desde el Río Grande hasta la Patagonia es una opción de delimitación válida del auto. Hay que cuidarse, sin embargo, para no extralimitarse en un análisis de sistema regional cerrado, o de reflexión endogámica incluir un enfoque de educación comparada extrarregional para identificar también influencias en las tendencias, y a la vez situar mejor sus futuras conclusiones sobre el paradigma emergente.

Y paso al tercer momento, para comentar sobre el propósito de Claudio, y su ejercicio de identificar un paradigma emergente en la formación profesional caracterizado por las transformaciones identificadas en los pilares. Este es un tema para debatir, y no lo podemos agotar en la presentación de la obra. Primero porque el surgimiento de un nuevo paradigma no es fácil sostenerlo, y segundo porque tendríamos que discutir si las características que se imponen (los “pilares”) son con paradigma nuevo o no, las que deseamos para la construcción de un mejor futuro en América Latina y el Caribe.

No estoy convencido del surgimiento de un nuevo paradigma, o de nuevos paradigmas en la Región. Sin dudas que hay transformaciones, hay innovaciones, pero hasta ahora ningunas lo suficiente revolucionarias (en mi criterio) que juntas o separadas califiquen para una revolución científica, tipo Kuhn. Creo que todavía estamos acumulando contradicciones, pero que seguimos con viejos esquemas. Estamos ante un proceso en nuestras universidades, entre otras cosas, de revisión de un modelo europeizado tradicional, por influencia del sistema norteamericano y del nuevo sistema europeo con inspiración a la boloñesa. Algunos de esos cambios llevan muchos años.

Sin dudas que el título del libro, en singular o plural puede parecer más atrevido que el Claudio prudente que apunta desde la introducción sobre la sustitución “lenta, borrosa y diferencialmente alterado” del antiguo modelo por uno nuevo. Y que en las conclusiones señala que “está naciendo una nueva relación entre la formación profesional y el mercado laboral” , y que “se está construyendo un nuevo modelo educativo..” Con esa frases, yo coincido. Incluso, acepto mejor la parte del título que critiqué al inicio. Prefiero que se mantenga como “paradigmas”, así en plural, y resalto lo de “emergentes”, que parafraseando con el que se utiliza para los países, “en desarrollo”, o aún más…”subdesarrollados”.

Lamento que Claudio en su ingente búsqueda y labor detectora no haya encontrado más sobre el “pilar” necesario de un modelo educativo centrado en los estudiantes. De seguro por la ausencia de evidencias en sus observaciones. La flexibilidad curricular no es suficiente para centralizar el curriculum en el estudiante, y es posible que todavía nos falte en América Latina y el Caribe mucho más de esa preocupación por responder a una nueva generación con características muy particulares y que se enfrenta a un mundo del trabajo novedoso, diverso y cada vez más retante. Es necesario impulsar y detectar aquellas prácticas novedosas que adoptan modalidades curriculares ramificadas y que permiten la libertad al estudiante para que en un ejercicio de hiper vínculos curriculares se valga de todos los medios disponibles, con aprovechamiento máximo de la virtualidad para configurar un perfil de futuro. Tenemos que lograr que las mismas no solo incluyan la mayor empleabilidad como resultado, sino también el enriquecimiento de su potencial emprendedor y sin dudas, el propio diseño comprometido con aquellas competencias que reflejan los grandes valores que demanda nuestra sociedad. Sustituir el tubo que imponen los académicos rígidos, por un tubo adornado impuesto por las acreditadoras y los colegios profesionales no es la solución. Si el nuevo o los nuevos paradigmas no tienen este “pilar” dudo de su durabilidad y pertinencia. Este componente parece que lo tenemos que seguir solidificando como tendencia de manera proactiva.

Por último, y luego de reiterar mi felicitación a Claudio por esta obra que encierra tantos elementos detectados y que genera tantas reflexiones, los invito a leerla, a analizarla, y a discutirla. Educación superior es mucho más que formación de profesionales, pero ese es un componente de esperanza importante. Estamos en un momento clave en las universidades de América Latina y el Caribe. Siempre lo hemos estado, pero en las puertas de la construcción de un espacio que nos una, tenemos que aclarar nuestras posiciones y nuestros aportes innovadores. Claudio nos identifica lo que puede representar la constitución de un nuevo paradigma o nuevos paradigmas que definan parte importante de esa educación superior. Nos toca seguir construyendo una mejor educación superior, es posible que no nos satisfagan los “pilares” que se perfilan como de mayor vigencia. Dos aportes para reflexionar. El primero extraído de la Declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior de Cartagena de Indias del 2008:

• “En América Latina y el Caribe, particularmente, se necesita una educación que contribuya eficazmente a la convivencia democrática, a la tolerancia y a promover un espíritu de solidaridad y de cooperación; que construya la identidad continental; que genere oportunidades para quienes hoy no las tienen y que contribuya, con la creación del conocimiento, a la trasformación social y productiva de nuestras sociedades. En un continente con países que vienen saliendo de la terrible crisis democrática que provocaron las dictaduras y que ostenta la penosa circunstancia de tener las mayores desigualdades sociales del Planeta, los recursos humanos y el conocimiento serán la principal riqueza de todas cuantas disponemos.”

Y eso con el reto de ampliar el acceso y garantizar la calidad, como nos plantea el documento final de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior convocada por la UNESCO en el 2009:

“La ampliación del acceso plantea un desafío a la calidad de la educación superior La garantía de calidad es una función esencial en la enseñanza superior contemporánea y debe contar con la participación de todos los interesados. Es una tarea que exige tanto la implantación de sistemas para garantizar la calidad como de pautas de evaluación, así como el fomento de una cultura de la calidad en los establecimientos
Deberían ponerse en práctica, en todo el sector de la educación superior, mecanismos de regulación y garantía de la calidad que promuevan el acceso y creen condiciones para que los alumnos concluyan los estudios.”

Tenemos un nuevo libro que celebramos, y que nos mueve a serias reflexiones. Pero sobre todo, tenemos un compromiso de seguir construyendo los modelos comprometidos, equitativos y de calidad que nuestros países requieren y se merecen. Gracias, Claudio. Muchas gracias a todos.

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