miércoles, 27 de julio de 2011

La educación que los políticos parecen no ver



Claudio Rama

Publicado en el Diario La República - Uruguay - 12-06-2011

La agenda política en Uruguay se ha focalizado en la educación. Sin duda reconociendo sus debilidades en la capacidad de formación de competencias para responder a las necesidades de la sociedad actual y para la contribución a un modelo de desarrollo que privilegie el valor agregado de trabajo altamente calificado. Ello además en un contexto donde Uruguay no podrá mantener su crecimiento sin un aumento de la productividad dada nuestra baja población, alta emigración y bajo desempleo. En la discusión, se constata sin embargo que la atención está acotada sólo a la educación pública: la concertación entre los partidos, los 50 puntos del Partido Colorado, el documento de Larrañaga o los comentarios del Presidente Mujica están focalizados en estos sectores. No se advierte la atención a la educación privada, ni como problema, ni como solución. Parecería que éste sector no existe. No es sólo un problema de enfoque sino también de una realidad dada por la baja presencia de la educación privada. Habría que dar vuelta esa visión y visualizar también como parte de los problemas de la política educativa, el escaso rol de la educación no estatal.
En el nivel terciario, no deja de ser llamativo que el Uruguay es el país de la región con menor peso de educación privada y uno de los menores del mundo. Un estudio del 2007 mostraba que la media de la matrícula privada era el 40% en toda la región, y Uruguay era el menor con apenas el 11%. Cuatro veces menos de la media regional. Argentina que tiene también una universidad pública de acceso abierto tenía 25% de matrícula privada. Otro estudio más actualizado y que excluye de los datos a Cuba, por cuando allí la universidad privada esta prohibida, muestra que en la región la educación superior privada era el 48% de la matrícula total en 2009, mostrando nuestra situación aún mas desequilibrada.
Esta escasa cobertura de la educación superior privada en el país, no es meramente el resultado del acceso gratuito a la educación terciaria, sino de una política pública orientada a limitar su expansión desde el año 2005. A pesar de ello múltiples impulsores, entre los cuales mejores niveles de eficiencia, la han expandido, pero ello ha sido más lentamente que en toda la región. El Anuario Estadístico de Educación 2008 del MEC, indicó que la educación pública terciaria concentra el 85.4% de la matricula, apoyado por el peso del sector público en la formación docente que es de hecho un monopolio, el cual sin duda incide en los resultados educativos nacionales. En el sector propiamente universitario, el sector público para el 2008 concentraba el 80.8% de la cobertura.
Mientras que del total del nivel terciario, el sector privado apenas representaba el 10,78% en el 2000, para el 2008, alcanzó al 14,62%, dada un incremento interanual del 10.85%, mientras que el aumento público fue menos de la mitad, el 6.13% en ese período. En la oferta universitaria, los datos muestran que en el 2000, las universidades privadas eran el 13.3% de los ingresos totales. Para el 2009, ese guarismo alcanzó al 20.7%, mostrando un incremento de 55.7% en el periodo y un aumento anual de 6.2% en la captación del sector privado de nuevos ingresantes a la universidad respecto a la UDELAR. Más allá del incremento de la matrícula privada, también se muestra un mayor nivel de eficiencia de las instituciones universitarias privadas en el egreso. Las universidades privadas eran el 19,5% del total de egresos universitarios en el año 2000 y subieron al 25.8% en el 2009. Un aumento total de 32% derivado de un incremento adicional de 3.6% cada año. La eficiencia del sector privado en captación esta aumentando aunque en mayor proporción que su eficiencia en titulación. Pero aún así, la tasa de egreso del sector privado es muy superior a la de la universidad pública. Tomando el indicador del egreso de un año respecto del ingreso de 4 años antes, el sector privado tenía una eficiencia de titulación del 54% en tanto que la eficiencia de titulación del sector público es 28.8%, o sea una eficiencia terminal del sector privado respecto al público del 87.5% superior. Ello más allá de reconocer la necesaria relativización en tanto en el sector público tiene un peso significativo de estudiantes de medicina cuyos tiempos técnicos de estudio son mayores. En la UDELAR, entran el 79.3% de los estudiantes y se gradúan el 74.2% del total de estudiantes universitarios.
La educación superior privada, aunque es más eficiente en estos indicadores, su aporte está también en la libertad para las personas y en una menor presión sobre el presupuesto público, en ser un ámbito de competencia y comparación que ayuda a una mayor diversidad en los mercados laborales. Bien valdría la pena que el mundo político, hoy tan atento a la educación, mire toda la película, y todas las opciones y oportunidades. Sin ello, verá sólo fotos parceladas.

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